¿Es posible tratar la anorexia con cirugía?

La anorexia nerviosa, tiene una gravedad y manifestaciones muy variables, desde un trastorno leve y pasajero que solo dura unos meses con una recuperación completa, a los casos más graves que, excepcionalmente puede llevar a complicaciones que causen incluso la muerte.

En ciertas ocasiones, la enfermedad se cronifica y el paciente, aunque con un peso bajo, puede hacer una vida “normal”. Tratar de poner a estas pacientes en un peso normal puede ser contraproducente y desestabilizar al paciente, pues al fin y al cabo el peso es algo relativo y hay pacientes con bajo peso constitucional.

Sin llegar al extremo de los casos más difíciles, hay algunos casos de anorexia nerviosa en los que persisten síntomas suficientemente severos para mantener un estado nutricional anormal e impedir un adecuado desarrollo académico, social y profesional con la ansiedad y depresión que llevan asociada. En estos pacientes, el tratamiento clásico con técnicas psicológicas, psiquiátricas o con fármacos no consigue la mejoría suficiente, ocasionando un gran sufrimiento para el pacientes, las familias y los médicos.

En estos casos, la cingulotomía con Gamma knife, un procedimiento basado en la radiocirugía, ha permitido una mejoría funcional importante en más de la mitad de los pacientes con trastornos más graves de anorexia, cuando se agotan otros medios terapéuticos.

El avance en las neurociencias y las técnicas de imagen como resonancia magnética funcional han encontrado alteraciones en la función de algunas áreas cerebrales relacionadas con la enfermedad y los trastornos psicológicos, estableciendo una fase funcional y anatómica que puede ser de importancia en el tratamiento de los enfermos más graves.

Estas técnicas, tanto la cingulotomía como la estimulación cerebral profunda, solo permiten una ganancia moderada en el peso, pero consiguen un mejoría importante en el estado emocional, aliviando el sufrimiento de los pacientes, mejorando su situación anímica e intelectual y facilitando “una vida más normal”.

Los centros en los que se realizan estos tratamientos son muy específicos, ya que precisan un grado de especialización muy alto. El acceso a ellos es difícil en la medida en que, incluso muchos especialistas que tratan estos casos de forma inicial, desconocen esta alternativa, que aunque no ofrece una solución definitiva para la enfermedad, sin duda ofrecen una gran mejoría para el paciente y sus familias.

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